Cuidado de la salud durante el embarazo
Cortesía Tucson Medical Center de México
¿Como puedo mantenerme saludable durante el embarazo? Mantenerse sana durante el embarazo sólo depende de usted, de modo que es fundamental que se informe sobre las muchas formas de cuidar de su salud y de la salud de su bebé durante el embarazo.
Cuidados prenatales La clave para proteger la salud de su bebé está en recibir cuidados médicos prenatales con regularidad. Si cree que puede estar embarazada, llame al profesional de la salud que desea que supervise su embarazo para pedirle hora de visita.
Usted debería hacerse la primera revisión prenatal durante las primeras seis a ocho semanas de embarazo, es decir, cuando la menstruación se le haya retrasado de dos a cuatro semanas. En la primera visita, el profesional de la salud que usted haya elegido estimará de cuántas semanas está basándose en la exploración física y la fecha en que tuvo la menstruación por última vez. Y utilizará esa información para predecir la fecha del parto (de todos modos, las ecografías que le hagan cuando el embarazo esté más avanzado ayudarán a precisar más esa fecha).
Si usted está sana y no hay ningún factor de riesgo que pueda complicar el embarazo, probablemente bastará con se haga revisiones prenatales con la siguiente periodicidad:
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Cada cuatro semanas hasta la semana de embarazo 28.
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A partir de entonces, cada dos semanas hasta la semana 36.
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Luego una vez a la semana hasta el parto.
A lo largo del embarazo, el profesional de la salud que haya elegido para que supervise su embarazo le pesará y le tomará la tensión arterial al tiempo que evalúa el crecimiento y el desarrollo del bebé (lo hará palpándole el abdomen, midiéndole a usted el vientre y escuchando el latido cardíaco del feto a partir del segundo trimestre de embarazo). Durante el embarazo, también le practicarán varias pruebas de diagnóstico prenatal, incluyendo análisis de sangre, de orina y exploraciones del cuello uterino y probablemente una ecografía como mínimo.
Si usted todavía no ha elegido un profesional de la salud para asesorarle y tratarle durante el embarazo, podrá optar entre varias alternativas posibles:
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Obstetras / ginecólogos (médicos especializados en el embarazo y el parto, aparte de en el apartado reproductor femenino y la salud de la mujer en general).
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Médicos de familia (médicos que ofrecen una amplia gama de servicios a pacientes de todas las edades -a veces incluyendo la obstetricia).
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Enfermeras tituladas (enfermeras especializadas en las necesidades sanitarias de las mujeres embarazadas, incluyendo los cuidados prenatales y la atención durante el parto y el alumbramiento, así como los cuidados posparto en los embarazos "normales"). Elija siempre una enfermera titulada que esté especializada en este campo.
Cualquiera de estas opciones puede ser una buena elección si usted está sana y no hay ningún motivo para anticipar posibles complicaciones durante el embarazo. No obstante, las enfermeras necesitan tener a un médico disponible en el caso de que surjan problemas inesperados durante el parto o de que deba practicarse una cesárea.
Nutrición y suplementos Ahora que usted está comiendo para dos (¡o más!), no es el mejor momento para escatimar calorías o ponerse a dieta. De hecho, ocurre justamente lo contrario -necesita aproximadamente 300 calorías diarias más para alimentar al bebé que lleva en el vientre, sobre todo cuando el embarazo esté bastante avanzado y el bebé esté creciendo muy deprisa. Si usted es muy delgada y espera gemelos, necesitará ingerir todavía más calorías. Pero, si tiene sobrepeso, el médico le recomendará reducir el aporte de calorías extra.
Comer de forma saludable y equilibrada siempre es importante, pero lo es todavía más durante el embarazo. Por ello es importante que se asegure de que las calorías que ingiere proceden de alimentos nutritivos para que puedan contribuir al crecimiento y desarrollo del bebé. Intente seguir una dieta equilibrada que incorpore los siguientes alimentos:
Si sigue una dieta saludable y equilibrada, tendrá más probabilidades de obtener los nutrientes que necesita. Pero necesitará más nutrientes esenciales (sobre todo calcio, hierro y ácido fólico) que los que necesitaba antes de quedarse embarazada. El profesional de la salud que supervise su embarazo le mandará vitaminas prenatales para estar seguro de que tanto usted como su bebé en proceso de crecimiento se están alimentando bien.
De todos modos, el hecho de tomar vitaminas prenatales no significa que usted pueda seguir una dieta desequilibrada y a la que le falten nutrientes. Es importante que recuerde que debe alimentarse bien durante el embarazo. Las vitaminas prenatales son suplementos para completar la dieta, no un sustituto de la misma ni la única fuente de nutrientes.
Calcio La mayoría de mujeres de 19 años en adelante -incluyendo las que están embarazadas- no suelen ingerir diariamente los 1.000 mg de calcio recomendados. Debido a que los requerimientos nutricionales de un bebé en proceso de crecimiento son altos, usted debería aumentar el aporte de calcio para impedir que se le descalcifiquen los huesos. Es posible que el suplemento de vitaminas prenatales que le recete el médico también contenga calcio.
Entre las fuentes ricas en calcio se incluyen:
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los productos lácteos bajos en grasas, incluyendo la leche, el queso y el yogur
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los productos enriquecidos con calcio, como el zumo de naranja, la leche de soja y los cereales
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las verduras de hoja verde oscuro, como las espinacas, la col rizada y el brócoli
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el tofu
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las judías secas
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las almendras
Hierro Las mujeres embarazadas necesitan ingerir entre 27 y 30 mg de hierro cada día. ¿Por qué? Porque el hierro es necesario para fabricar hemoglobina, el componente de la sangre y que confiere a los glóbulos rojos su color característico. Los glóbulos rojos circulan por todo el cuerpo para transportar oxígeno a todas las células.
Si una persona no tiene suficiente hierro, su cuerpo no puede fabricar suficientes glóbulos rojos y sus tejidos y órganos no reciben el oxígeno que necesitan para funcionar bien. Por eso es importante que las mujeres embarazadas ingieran suficiente hierro en la dieta, tanto para ellas mismas como para sus bebés es proceso de desarrollo.
A pesar de que este nutriente se puede encontrar en distintos tipos de alimentos, el hierro procedente de la carne se absorbe más fácilmente que el de origen vegetal. He aquí algunos ejemplos de alimentos ricos en hierro:
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carne roja
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volatería de carne oscura
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atún
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salmón
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huevos
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tofu
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judías secas y guisantes
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frutas deshidratadas
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verduras de hoja verde oscuro
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melaza negra
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cereales para el desayuno enriquecidos con hierro.
Ácido fólico Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU (CDC) recomiendan que todas las mujeres en edad de procrear -y sobre todo aquellas que hayan planeado quedarse embarazadas- tomen un suplemento de 400 microgramos (0,4 miligramos) de ácido fólico cada día. Puede formar parte del suplemento multivitamínico prenatal o bien tomarse aparte, además del ácido fólico consumido a través de la dieta.
¿Por qué es tan importante el ácido fólico? Los estudies han mostrado que tomar suplementos de ácido fólico un mes antes de la concepción y durante los tres primeros meses de embarazo reduce el riesgo de defectos del tubo neural en el bebé en hasta el 70%.
El tubo neural -que se forma durante los primeros 28 días de embarazo, a menudo antes de que una mujer sepa siquiera que está embarazada- acaba dando lugar al cerebro y la columna vertebral del bebé. Cuando el tubo neural no se forma o cierra correctamente, el resultado es un defecto del tubo neural como la espina bífida.
De nuevo, el profesional de la salud que supervise su embarazo le recetará un suplemento multivitamínico prenatal que contenga la cantidad adecuada de ácido fólico. Algunos profesionales de la salud recomiendan incrementar todavía más el aporte de ácido fólico, especialmente en aquellas mujeres que han tenido previamente un niño con un defecto en el tubo neural.
Si usted adquiere un suplemento multivitamínico de venta sin receta médica, deberá tener en cuenta que, aunque la mayoría de ellos contienen ácido fólico, no todas contienen la cantidad adecuada para cubrir las necesidades nutricionales de una mujer embarazada. De modo que lea atentamente las etiquetas de estos productos y pida consejo a su médico antes de adquirirlos.
Beba abundante líquido También es importante beber abundante líquido, sobre todo agua, durante el embarazo. El volumen sanguíneo de una mujer aumenta espectacularmente durante el embarazo, y beber suficiente agua cada día puede ayudarle a evitar problemas bastante habituales durante el embarazo, como la deshidratación y el estreñimiento.
Haga ejercicio Las directrices dietéticas recomiendan que las mujeres embarazadas dediquen 30 minutos o más cada día a una actividad física moderadamente intensa. Está demostrado que hacer ejercicio durante el embarazo es sumamente beneficioso.
El ejercicio regular puede ayudar a:
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prevenir el sobrepeso
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reducir los problemas asociados al embarazo, como el dolor de espalda, las piernas hinchadas y el estreñimiento.
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dormir mejor
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aumentar la energía
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mejorar el aspecto físico
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prepararse para el parto
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reducir el tiempo de recuperación posparto
Si usted ya hacía ejercicio antes de quedarse embarazada, pregúntele a su médico si es seguro continuar con el mismo programa de ejercicios. Si usted no solía hacer ejercicio antes de quedarse embarazada y/o el suyo es un embarazo de alto riesgo, pregúntele cómo puede empezar a hacer ejercicio de forma segura.
Las actividades de bajo impacto y moderada intensidad (como andar o nadar) son muy buenas elecciones. El yoga o el método Pilates, así como los DVD o vídeos de gimnasia suave para embarazadas también son buenas opciones. Todas ellas son actividades de bajo impacto y trabajan tanto la fuerza, como la flexibilidad y la relajación.
De todos modos, durante el embarazo usted debería limitar el ejercicio aeróbico de gran impacto y evitar los deportes o actividades que conllevan un riesgo de caídas y/o de lesiones abdominales. Entre las actividades que están prohibidas durante el embarazo, se incluyen los deportes de contacto, el esquí alpino y la equitación.
Independientemente de la actividad concreta que elija, haga descansos frecuentemente mientras hace ejercicio y recuerde beber abundante líquido. Y utilice el sentido común: si nota que le falta el aliento, se empieza a encontrar mal o tiene alguna molestia, baje el ritmo o interrumpa la actividad. Si tiene alguna duda sobre la práctica de alguna actividad en concreto durante el embarazo, consulte a su médico para que le dé recomendaciones específicas al respecto.
Duerma lo suficiente Es importante que duerma lo suficiente durante el embarazo. Su cuerpo está trabajando muy duro para acoger en su interior una nueva vida, de modo que se sentirá más cansada de lo habitual. Probablemente la postura que le resultará más cómoda para descansar y para dormir a medida que vaya avanzando el embarazo será acostarse sobre un costado con las rodillas flexionadas. Así el corazón podrá funcionar mejor, porque las grandes venas y arterias que llevan sangre al y desde el corazón y por las piernas no quedarán comprimidas por el peso del bebé. Esta postura de descanso también ayuda a prevenir las varices, el estreñimiento, las hemorroides y las piernas hinchadas.
Algunos profesionales de la salud recomiendan a las mujeres embarazadas dormir específicamente sobre el costado izquierdo. Puesto que el hígado se encuentra en la parte derecha del abdomen, acostarse sobre el lado izquierdo impide que el peso del útero presione ese órgano tan voluminoso. Esta postura también optimiza el flujo sanguíneo hacia la placenta y, por tanto, la cantidad de oxigeno que le llega al bebé.
Sustancias a evitar Alcohol, Drogas Nicotina, Cafeína
Cuidado con determinados alimentos Aunque necesita comer abundantes alimentos saludables durante el embarazo, también necesita evitar las enfermedades que se pueden transmitir a través de alimentos, como la listeriosis y la toxoplasmosis, que pueden poner en peligro la vida del feto y provocar anomalías congénitas o abortos.
Manténgase alejada de los siguientes alimentos:
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Quesos cremosos no pasterizados (a menudo anunciados como "frescos"), incluyendo el queso feta, el de cabra, el Brie, el Camembert y el queso azul o Roquefort.
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Leche no pasterizada, zumos y sidra de manzana.
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Huevos crudos o alimentos que contengan huevo crudo, incluyendo las mousses, el tiramisú, las pastas elaboradas con masa insuficientemente cocida, los helados caseros y los aliños para ensaladas que contengan yema de huevo cruda.
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Carne, pescado (sushi) o marisco crudos o poco hechos.
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Embutidos, carne picada o salchichas poco hechas.
No limpie el cajón de los excrementos del gato Si tienen uno o varios gatos en casa, el embarazo es un período durante el cual debería abstenerse de limpiar el cajón de los excrementos de su mascota. ¿Por qué? Porque una infección denominada toxoplasmosis se puede contraer al entrar en contacto con excrementos de gato. La toxoplasmosis puede provocar graves problemas durante el embarazo, incluyendo parto prematuro, retraso del crecimiento y graves anomalías oculares y cerebrales en el feto. Cuando una mujer embarazada contrae esta infección a menudo no presenta síntomas, pero, aún y todo, puede transmitírsela al bebé en proceso de desarrollo.
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